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| Fuente: tomada de la página oficial de América de Cali |
En el juego que dio apertura a la Fecha 3 del Fútbol Profesional Colombiano América de Cali igualó 1-1 ante Patriotas de Boyacá en una noche fría, gris y lluviosa que rodeó a Santiago de Cali en el día de su cumpleaños número 483. El conjunto escarlata terminó igualando el cotejo en el epílogo gracias a que Matías Pisano debutó en el Pascual Guerrero reportándose con una anotación.
Guimarães alineó nuevamente su conocido módulo táctico teniendo como matiz que Carlos Sierra ya goza de libertad casi que total para jugar como segunda punta y, hasta en ciertos momentos, como delantero. La mayor novedad corrió en la zaga donde Pedro Franco remplazó al expulsado Juan Pablo Segovia. De entrada fue un partido complicado pues rival salió a jugar sin temor, desprovisto de cualquier tipo de miedo que podría anticiparse conociendo que los de Tunja de visitante son irregulares, inconstantes.
El primer tiempo estuvo regido por la imposibilidad en ataque del cuadro local. En campo rival emergieron varios inconvenientes que nacían, primero, por el buen planteamiento realizado por el DT contrincante Diego Corredor y, segundo, por la escasez de volumen ofensivo de la cual fue víctima Michael Rangel. América no sabía qué vía tomar para producir riesgo hacia la portería sur. Con Yesus aislado y equívoco, el equipo del técnico portugués no terminó de asentarse pues la generación de fútbol fue demasiado espesa, anunciada y floja. Junto a esto el tridente del carril central (Paz, Mesa y Sierra) no contribuían en la circulación de la pelota y, tampoco, podían triunfar con su mayor virtud que es la presión aguerrida debido a que el visitante tuvo un mecanismo notorio con los envíos directos a sus extremos (Arias y Rivas) los cuales superaban de buena forma cualquier intento de anticipo o quite americano.
En zonas finales América de Cali lucía desvalido. Tanto puede notarse este hecho que no hicieron un solo remate a portería durante la etapa inicial. Es un aspecto que debilitaba notoriamente la propuesta planteada. Había desorientación. Los jugadores no se tomaban el tiempo para montar buenas maniobras y, por tanto, los laterales no podían influir, dar profundidad. Para peor dolor Patriotas lucía sólido, inquebrantable, daba batalla. Rangel en un momento del juego pidió a sus compañeros subir la altura posicional para que sus carreras a la hora de presionar no terminaran en nada pero el colectivo no respondía. No obstante, los que si tuvieron algo que decir fueron los boyacenses que se aprovecharon de una confusión arbitral y posteriormente de una distracción de América para desde un lateral encontrar la anotación de Carlos Rivas que dejó perplejo a propios y extraños. Golazo que se antojaba correcto por el desenlace que hasta el momento llevaba el cotejo.
Para la segunda etapa Alexandre Guimarães enviaba un mensaje de doble lectura con el ingreso de Matías Pisano en lugar de Jhonier Viveros: 1. quería transformar la estructura ofensiva dando calidad e ideas con el argentino pero 2. hacía entender que la idea de tres jugadores por dentro es vital en la comprensión del juego que él tiene en mente quizá por no desproteger a su equipo. Pisano se ubicó en la derecha pero la indefinición ofensiva continuaba.
El verdadero ritmo asociado más al empuje y las ganas llegaría con la irrupción de Duvan Vergara (55') y el cambio de módulo posicional. El nuevo refuerzo de América, habilitado para jugar hacía unas horas, configuraba una media punta de jugadores con capacidad asociativa, desborde y buen pie (Vergara-Cabrera-Pisano). El sofoco llegaría, Patriotas lo sentía pues poco a poco retrocedía, defendiendo más cerca de Éder Chaux, blindando su área y replegándose. El balón le pertenecía a los escarlatas pero el dominio estaba en la orilla de enfrente que encontraba en Soto-Medina-Osorio un mediocampo de rendimiento parejo, que no daba lugar al desajuste y las ventajas. El director técnico Diego Corredor haría una variante que le quitó a su propio equipo agresividad en punta, profundidad pues al salir Brayan Fernández no había quien estirara ni diera oxígeno. Él mismo terminaría poniéndose la soga al cuello pues puso un nuevo central (Darwing Carrero) para defender en un 5-4-1 que iba a recibir una noticia triste en el final.
Si bien el caudal ofensivo de América de Cali nunca estuvo en escena y fue reducido, en el campo había jugadores que en cualquier momento podían frotar la lámpara, hacer uso de la imaginación y el talento para destrabar ese cerrojo patriótico. Justo ello iba a suceder cuando quien tomó la bandera fue Duván Vergara (85') que con una acción en conducción iba a encontrar espacios por el centro, apoyarse en Rangel para que luego, en un embrollo y entrevero, el balón terminara en Pisano que resolvió sin nervios para decretar el 1-1 final. Es cierto que América de Cali mostró amor propio y sentido de pertenencia pero la paridad deja en definitiva un compromiso en el que sufrió, tuvo trastornos futbolísticos y padeció ante un rival que maneja una filosofía destacable.
El invicto en el ciclo Guimarães se mantiene. Los rojos con su nuevo estratega siguen ampliando el sentido táctico y con las nuevas incorporaciones deben subir un escalón en su nivel y competitividad. El escenario ante Patriotas fue adverso, hostil y, sin embargo, pudieron sortearlo desde la actitud y el carácter; factores los cuales debe enriquecer con variantes y recursos futbolísticos que seguro deberán ir apareciendo con el correr de los partidos. La transformación y ascenso deportivo están en manos del cuerpo técnico y jugadores pues ya la gestión dirigencial fue realizada con éxito. Queda esperar qué América de Cali elegirá Guimarães: el que empezó o el que terminó.


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