viernes, 13 de septiembre de 2019

Dos cosas aparte


Deportivo Cali jugó en Barranquilla quizá uno de los más flojos partidos del año. Pusineri cumplió 44PJ al mando del cuadro azucarero. Está justo incluido en los que califica de lectura separada: resultado y rendimiento. Lo segundo lo dijimos, fue pobre. Lo primero es el botín conseguido. El fútbol no siempre priva del resultado al que no juega mejor.  Y el resultado en portada es: semifinalista. Eso para decirlo.

Y también para profundizarlo en lo futbolístico. Pues a Deportivo Cali le “costó en todos lados”, como declaró Lucas Pusineri. Cada aspecto en lo que debía rendir fue ínfimo. Quiso presionar en mitad de campo sin ser efectivos. Sobretodo por izquierda tuvo agujeros que Daniel Moreno explotó de forma ascendente. Cubrir el ancho del campo, ser sólido en defensa, evitar los centros al área, apropiarse del balón, etc; fueron ítems escasamente cubiertos. ¿Supo trabajar Deportivo Cali? No lo suficiente para no verse tan desbordado. Pusineri llamó un premio la clasificación pese a perder. Un premio no en todas sus letras. El fútbol le dio para lo que no cosechó. Y esto pasa, aunque no a menudo. Ayer sucedió.

En la serie fue dominador Atlético Junior pero la realidad es que el semifinalista es Deportivo Cali. Saborearlo sin perder de vista el contexto. El nivel futbolístico tiene grandes tuercas desajustas. Sin embargo pudo cerrar con esta clasificación al final de un ciclo exigente. Suena raro, pero es así.

Lo confirma Lucas Andrés Pusineri “Es momento para llamarse a reflexión. Contento y cauto. La ilusión depende de los jugadores en cada partido. Separo resultado del rendimiento. Sin duda. Tenemos que mejorar mucho para ser merecedores de lograr un título. Lo vamos a intentar en lo que viene”. Así como lo hizo Pablo Mina. No quedarse en el pozo, terminó reaccionando ante un grupo que nunca llegó al partido. O sí, lo hizo tarde. Veremos dónde queda el intento. Si basta o es en vano. Lo cierto es que el fútbol dejó claro en el Metropolitano que lo vivido fueron dos cosas aparte.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Un dilema


Deportivo Cali cierra esta noche en Barranquilla un periodo de 25 días en el cual tuvo que afrontar varios partidos que fueron definitorios en la medida en que demostraron el tipo de nivel deportivo en el que se encuentra instalado el equipo dirigido por Lucas Andrés Pusineri. Independiente Medellín, Atlético Nacional, Millonarios, Junior en Copa y América de Cali terminaron confirmando una regla conocida (la nómina corta) que ahora en el campo mutó a un anunció irrebatible: el fútbol del equipo verdiblanco es incompleto.

Así es. Su desarrollo futbolístico es incompleto. No hay mejor forma de resumirlo que viéndolo los anteriores compromisos. Un tiempo sí y otro no. Un paso bueno y uno en falso. Uno luz y otro sombra. La alternancia en el rendimiento en cada periodo fue inocultable. Mantener la misma cara no pudo ser cuestión realizable. Ante cada compromiso apareció en una mitad del tiempo la gruesa cadena de la inconsistencia. En alguno(s) elevó la mirada para salir del pozo pero esto no bastó para librarse del candado de la derrota.

El choque de hoy en el Metropolitano ante Atlético Junior está enmarcado dentro de una condición especial. No es cualquier juego. No es uno más. Y no lo es porque para el grupo de jugadores estar vivos en esta competencia es tener la esperanza de arrancarle un pedazo a ese vacío que deja el hecho de haberle perdido el rastro al éxito deportivo. Siendo esto como un típico agujero negro. Una fastidiosa dolencia. El antojo de celebrar sin tener la invitación a la fiesta.

Deportivo Cali quiere escapar a este suceso. No es la Copa Águila la mejor alternativa, ni la preferida, mucho menos el escenario idóneo, pero es sin duda un torneo el cual este equipo persigue con el ánimo de coronar pues, como deben saber propios y extraños, conocidos y recién llegados, el gran asunto no es cargar con la etiqueta de grande sino acostumbrarse a vivir con ella, cosa que por más dura que suene acá pareció quedarse en libros, anécdotas e historias. A la tradición hay que nutrirla de nuevas gestas. No obstante, cuál será el tiempo para que el comportamiento varíe. Los títulos no pueden seguir desfilando porque la condición de espectador hay que sacarla de la rutina. Un dilema.