domingo, 21 de julio de 2019

Bregar para escalar

Fuente: twitter oficial América de Cali

América de Cali en su segunda salida de Liga viajó a Ibagué para medirse ante Deportes Tolima en el Manuel Murillo Toro. Alexandre Guimarães saldría del máximo escenario de la capital musical como un invitado triunfante en un plaza complicada por todo lo que significa el conjunto vinotinto y oro. El gol de Yesus Cabrera iba a ser suficiente para traerse un 0-1 revitalizador.




En inicio el planteamiento configurado por el DT escarlata no varió de lo que parece ser el módulo base dentro de su filosofía futbolística. América de Cali plantó de nuevo un 4-3-3 que contó con Juan Camilo Mesa como novedad en la medular. A eso agregarle la noticia que jugaron dos laterales de perfil derecho pero que Daniel Quiñones en tono adaptación asumió la banda izquierda. En general América se caracterizó durante el juego por estar ordenado, teniendo en Mesa - Paz una pareja de apoyo defensivo los cuales ejercieron como piezas de balance para impedir los desajustes en un grupo que como sentenció su DT "entendió el hecho de jugar en bloque ya sea atacando o defendiendo".


El primer tiempo iba a entregar una noticia alegre de entrada. El cuadro rojo pegaba en el marcador con un gol que llegó temprano gracias a una conjunto de situaciones bien manejadas. Aquí en esta acción ofensiva hubo lectura, inteligencia y precisión. Michael Rangel intercambió su papel con Yesus Cabrera dándole una asistencia con clase para que el cartagenero rematara con potencia y venciera a Álvaro Montero. La anotación fue prácticamente un balde de agua fría para el local que veía cómo el santandereano desplegaba sus virtudes al servicio del colectivo para causar un daño que a la postre terminó siendo irreparable. Rangel es sin duda una contratación que atrae buenas vibras para el frente de ataque. Es su intervención la que posibilita la jugada del gol pues recibió el esférico y sin dar tiempo ni espacio sacó una asistencia propia de un jugador ágil mentalmente, de los que ya tienen analizado el panorama con anterioridad. Frío y calculador.

Con más ganas, fuerzas y corazón los de Gamero intentaron irse a los camerinos con la igualdad pero la falta de un jugador pensante privó a Tolima de generar opciones de gol de calidad suficiente de cara al arco de Neto Volpi. América de Cali supo aguantar, no retrasó su altura posicional en el campo ni se escondió. Si bien no creó situaciones de riesgo con frecuencia pudo competir durante los primeros 45' minutos montando una estructura rígida y serena.

Ya para el segundo tiempo el partido tuvo un giro. Gamero excluyó a Leyvin Balanta e hizo ingresar a Omar Albornoz. Recompuso con la necesidad de llegar al empate. Hizo a Álex Castro jugar al lado de Larry Vásquez pues requería un toque diferencial, mejores ideas pero poco y nada de lo que intentó pudo funcionar. América pasó a defender más en su campo, quizá como dijo su entrenador "acusando el cansancio de un viaje tortuoso que tuvo que hacer vía terrestre". Agresivo y agrupado contó con una pareja de centrales que batallaron en el área sin lugar a la duda. Los diablos rojos tenían como misión llevar peligro desde el contragolpe pero efectuaron pocas transiciones ofensivas con éxito. 

Guimaraes hizo entrar a Matías Pisano con el objetivo de conservar algo más el esférico. Perderlo tan rápido constituía una motivación para un Tolima que jugaba con motivación y energía por buscar el empate pero que se estrellaba en el último cuarto con la incapacidad propia de no tener quién incrustara un pase o impregnara de imaginación a la jugada. Luego mandó al campo a Carvajal por Sierra entregando mayor aplomo y mordiente. Al final fue cierto lo que dijo Alberto Gamero acerca de que "el partido daba por lo menos para un empate", el cual no terminó de darse porque sus delanteros estuvieron con los cables cruzados e inestables, al punto que Marco Pérez resbaló en la pena máxima en el epílogo del compromiso para enviarla fuera del estadio.

América de Cali tiene puntaje perfecto debido a victorias que saldó con un gol de ventaja. En Ibagué demostró que todavía necesita de esos jugadores diferentes (Vergara, Pisano, Jopito, etc) para no terminar con el cuchillo entre los dientes. En otras palabras, para terminar siendo artista y no espectador. Aún así los tres puntos conseguidos revelaron un rasgo fundamental durante el juego: defender la causa como grupo da la ventaja de ser un rival complicado, áspero, al que ganarle no será un asunto fácil. En palabras de Alexandre Guimaraes "estar todos juntos es una fortaleza para seguir creciendo".

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