viernes, 26 de julio de 2019

Mirar el balón: Christian Rivera.


Christian Rivera nació para el fútbol cuando su padre decidió llevarlo a la escuela Carlos Sarmiento Lora con el firme propósito de introducirlo en ese mágico deporte en el que la adoración a la pelota es asunto de la cotidianidad. Despertar pensando en fútbol, recorrer el día a día imantado por la redonda, almorzar cucharadas de jugadas y acostarse teniendo como sueño jugar en un estadio son las ideas que trazaron todo tipo de escenarios en la mente de aquél chico, niño y joven que tomó filas en la institución fundada hace ya más de 35 años.

El mediocampista del Deportivo Cali que luce la número 16' en su espalda ya rebasó la centena de partidos en el Fútbol Profesional Colombiano. Un dato revelador que no sale de un panorama cuantitativo y el cual hace poco honor a Christian Rivera pues su juego  es descrestante, efectivo y arrollador. Las características que atesora dentro de su repertorio futbolístico parten, principalmente, de la constancia y el ritmo. Siempre la presión sanguínea está a todo vapor durante el partido. Hace todo siempre con una energía suprema que le facilita ser arte y parte de las dos fases del juego. Su naturalidad al desenvolverse es refrescante debido a que favorece en cada instante el juego colectivo, entendiendo siempre que es más fácil encontrar un camino dando apoyo, construyendo escalones pero además haciéndolo a paso tranquilo y sereno. Es decir, lo suyo en el rectángulo es sobrio pero a la vez elegante, simple pero guiado por lo efectivo.

De aquél 'canterano' que debutó en el 2016 hay una figura ya olvidada o, dicho de otra manera, mejorada. Claro, es cierto, a sus 23 años tiene mucha tela por cortar pero el tipo de jugador en que se ha convertido es admirable. Christian Rivera antes de ser un jugador franquicia en Deportivo Cali tuvo que pasar una etapa en Deportivo Pasto absolutamente formativa y académica. Allí en tierras volcánicas pudo ser consciente de lo infinita que es la ruta de aprendizaje jugando en un medio campo que pedía y encontraba en él prestancia, agilidad y estabilidad. Junto a Víctor Cantillo y Carlos Giraldo constituyeron una primera línea que no tenía discusión: daban fútbol, eran vigor, irradiaban consonancia. 

Fue ese viaje y esa aventura la que, sin duda, abrió otra puerta con destino a la consolidación permanente. Tras sufrir el segundo semestre del 2017, sortearlo y digerirlo, el futbolista surgido en la Sarmiento Lora no ha parado de crecer, figurar, prosperar.

Para el Deportivo Cali de Lucas Pusineri, Christian Rivera es un referente. Su sola presencia ya dota de otro significado a la estructura deportiva. La capacidad para dar continuidad, crear líneas de pase, desahogar juego, pisar área, hacer carburar la presión, llegar a gol, etc;  son algunos aspectos capitales a la hora de rendir juicios futbolísticos. Querer revelar cuál es su fuerte es equivocarse y minimizarlo. Hace muchas cosas y en todas tiene una ejecución óptima. Casi todo lo que realiza es con sentido, aunque cabe mencionar lo anterior: funciona como una locomotora moderna. No solo por su fuerza y firmeza sino por su estilo racional.

Su juego aún no alcanza la máxima velocidad, aún va a ascender e impactar. Quizá requiera de otro contexto, de otro ambiente. Lo que sí es una realidad es que el oriundo de Santiago de Cali es uno de los mediocampistas en mejor forma del territorio nacional, cuestión que lo lleva a exigirse pero sin dejar de disfrutar pues, al final, lo importante está en seguir siendo niño al mirar la pelota.

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