jueves, 1 de agosto de 2019

Una copa experimental

Foto: tomada del twitter oficial del Deportivo Cali

Lucas Andrés Pusineri afrontaba una nueva competencia con Deportivo Cali recibiendo en su escenario a Real San Andrés por el juego de ida de los 8°vos de final de la Copa Colombia la cual, según palabras del estratega argentino, es un objetivo a cual apuntan con firmeza y determinación.

Para encarar un nuevo reto, Pusineri alineó una nómina en la cual la zona de ataque era comandada por los delanteros de gala Dinenno y Mercado. La mitad del campo fue totalmente alterna y la defensa estuvo mediada por la presencia de Rosero y Wallens, habituales inicialistas. Un equipo que en general mostró la idea de realizar un experimento con la necesidad de medir el rendimiento de quienes vienen en una segunda línea pidiendo pista ante un posible recambio desde la necesidad o la estrategia.


De nuevo en cancha el esquema dibujado fue el 4-3-1-2 que tuvo intérpretes diferentes. La mitad del campo tuvo a Juan Carlos Caicedo como único volante cabeza de área respaldado por Déiber Caicedo y John Mosquera que figuraron como interiores. Luego en el vértice superior, casi que de enlace jugó Carlos Mario Rodríguez y arriba los dos delanteros mencionados. Pusineri quiso buscar en algunos jugadores opciones pero al final del partido las conclusiones son sentenciadoras: se necesita de mucho rodaje para afianzar costumbres futbolísticas.

Deportivo Cali en el partido pegó casi que de inmediato (2’). La gente recién se acomodaba en las graderías cuando una presión alta derivó en la anotación de Féiver Mercado. Parecía un buen presagio, se pensó que la noche iba a terminar en faena pero no ocurrió. Si bien en los primeros 45’ minutos los azucareros iban a sufrir muy poco, la deplorable gestión con la pelota iba a privar a los locales de ampliar el score. Pases equívocos y circulaciones que denotaban fallas fueron la causa para no herir la portería de Kléiber Díaz nuevamente.

Tener claridad en los metros finales fue difícil, incluso contando con un Féiver clarividente, capaz de con un toque desactivar la resistencia defensiva del rival y poner a sus compañeros en contextos favorables. Sumado a esto, cuando pudo tener remates decisivos salió a flote el yerro –sobre todo en Dinenno–.

Después del gol, Real San Andrés reaccionó y dejó ver en su juego criterio, carácter, personalidad y filosofía. Hay una estampa futbolística en el equipo de Jose Luis García el cual este no pudo aprovechar para vulnerar a Johan Wallens. Le faltó pegada. Acusó el hecho de tener jugadores muy jóvenes que a la hora de pisar zonas de definición sucumbían, les faltaba ese punto de serenidad para resolver mejor.

La parte complementaria fue de mayor a menor, como la tendencia del Deportivo Cali en el compromiso. Mientras Féiver Mercado seguía sincronizado, con frialdad y carácter para hacer jugar a los demás, sus compañeros corrían en contravía. No le daban la mano. Los verdiblancos estaban arriba en el marcador pero el resultado era ajeno al desarrollo. Así lo iba a confirmar Pusineri en zona mixta al decir que el partido, como en Bucaramanga, había que separarlo en dos. Justo porque ganó pero no por el trámite que estuvo más lleno de defectos que otra cosa.

No fue el mejor desenvolvimiento. Si bien no es normal, hay que partir del hecho que este equipo fue producto de un ensayo. Iba a ser ‘normal’ que se mostrara confuso y por momentos hasta perdido. Pusineri quiso entrar con pinzas en el laboratorio para ver cómo incorporar nuevos elementos para seguir fabricando una obra competitiva. En esta línea gravitó Juan Carlos Caicedo, un volante de tranco largo, capaz de llegar a todo, con un pulmón exorbitante y que casi siempre está bien colocado para recuperar o intervenir. Incluso pese a jugar en la etapa final casi que sin compañía ni ayuda pues Mosquera y Déiber no fueron ese respaldo esperado debido a que ambos se adaptaron (resignaron) a jugar a una posición que no conocen ni les sienta bien.

La victoria seguramente trae regocijo y alegría. Siempre será importante triunfar. Salir con los brazos arriba después de un partido es esencial para el ánimo de cualquier grupo que tenga como objetivo vencer e imponerse. Deportivo Cali consiguió lo anterior pero sin esgrimir argumentos que ratificaran su éxito, dando como resultado un contexto que puede ser nocivo pues cuando hay festejo se dejan de lado los baches y las correcciones pasan al olvido. No obstante, Pusineri fue franco al decir que en el partido de ayer se deben revisar muchas cosas para no permitir que la incertidumbre erosione el camino a transitar.


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