Hace un buen
tiempo no dedicaba algunas líneas al América de Cali que está intentando
edificar el director técnico portugués Alexandre Guimarães. Viendo sus primeros
partidos ya hace algunos meses aseveré que el conjunto escarlata tiene desde elbanquillo directrices tácticas que en algunos momentos son opacadas por los
resultados, aquellos que encienden o apagan la labor futbolística realizada pues
al final en el mundo actual la vorágine de ganar, perder o empatar arrincona la
posibilidad de pensar, analizar e interpretar.
Hasta el momento
en lo que va del segundo semestre América de Cali tiene 15PJ. 13 por Liga y 2
de Copa. En estos tiene 6PG, 6PE y 3PP. Es decir, hizo 24 puntos de 45 para un
rendimiento de 53.3%. Como reseña queda decir que fue eliminado por Once Caldas
en 8° final de Copa Águila. Empezamos enseñando esos números que demuestran que
América de Cali tiene un gen competitivo reflejado en: no ha perdido en casa,
es el 2° equipo con más puntos de visitante en Liga y, pese a tener
presentaciones algo inconstantes, salió invicto en el mes de septiembre.
Los números, en
cuanto a desarrollo de juego, en algunas ocasiones no entregan ninguna
sustancia. No obstante, creo que en los rojos significan que son un equipo en
camino de soldar una idea futbolística y una estructura táctica. Al DT se le
tachó de defensivo, pero la verdad es que en los últimos 3 partidos puso a sus
mejores hombres de mitad de cancha para delante gran cantidad de minutos.
Diciendo, por ejemplo, que ante Jaguares y Bucaramanga de entrada salió con
Rafael Carrascal, Carlos Sierra, Duván Vergara, Matías Pisano, Yesus Cabrera y
Michael Rangel.
Luego viene el
funcionamiento pero si entramos en detalle: en Montería hizo un primer tiempo
genial que no pudo ratificar luego en la complementaria. Contra Bucaramanga no
liquidó un partido en el que fue superior y del cual obtuvo un 1-1 insípido
para lo que hizo. En Bogotá ante La Equidad (sin Pisano y con Nieva), si bien
fue un partido igualado, América rindió mejor que el contrincante. Un penal
dudoso y dos errores puntuales a nivel defensivo lo marginaron de la victoria.
En otras palabras, su funcionamiento no es absolutamente fantasmal, desértico
y/o desastroso. Hay aspectos que corregir, como tienen todos, pero hay que
reconocer que existe un trabajo y se puede notar el empleo de unos recursos en
todos los ámbitos (táctico, físico, psicológico).
Decir que este
proyecto no tiene ningún tipo de cimiento es un engaño. Anoche decía Guimarães en el programa El Alargue su llegada al banquillo por allá a mitad de año fue
como tomar asiento en una silla eléctrica. Una verdad más grande que el Pascual
Guerrero, pues en la institución roja la sentencia es pan de cada día y el DT
rinde un examen de juicio final cada 90’ minutos. Lo cierto es que de la noche
a la mañana un jardín no florece y la ansiedad, tan instalada en el ADN del
fútbol moderno, es como una enfermedad terminal: no da un ápice de tiempo para
en un parpadeo acabar con todo.

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