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| Foto: tomada del facebook oficial Deportivo Cali |
Deportivo Cali visitaba el Atanasio Girardot para medirse a Atlético Nacional en la fecha 14 de la Liga Águila. El objetivo, a priori, consistía en poder competir para poder extraer un resultado que permitiera estar cerca al selecto grupo de clasificados. Para buscar alcanzarlo, Gerardo Pelusso iba a configurar el mismo equipo titular que había caído en la fecha anterior en casa ante Patriotas quizá para hacerles notar a aquellos jugadores su confianza y respaldo aunque también aceptando con resignación la idea de elegir esta formación debido a que tiene una nómina que no brinda más posibilidades.
En el arranque la actitud y comportamiento iba a sorprender: los azucareros salieron dispuestos a presionar en campo rival, con la tarea de impedir al rival salir con facilidad y obstaculizando la participación de Ramírez-Candelo, los encargados en el verde paisa de hacer que sucedieran cosas con la pelota. Pero esta tónica iba a ser un espejismo, durando solo hasta el primer cuarto de hora una vez Nacional detectó los vacíos defensivos al recostar su juego por derecha (zona izquierda del Cali) en donde Mosquera no llegaba a prestar ayudas, obligando a que Balanta abandonara en exceso su posición y dejara un boquete en el carril central que permitió al local cazar rebotes y ejercer remates que no contaron con eficacia ni puntería.
Si bien no había un dominador en el compromiso, el desempeño de Deportivo Cali no era el de un equipo que jugaba "para ganar", como lo había dicho su DT a mitad de semana. Poder realizar acciones con pelota fue una verdadera utopía. Era prácticamente una hazaña asociarse para intentar llegar a un solitario Sand. Cuando tuvo el balón en su poder, el conjunto de Gerardo Pelusso lució extraviado, confundido, débil y nervioso; daba la imagen de estar totalmente desamparado, sin un plan que ofreciera un camino para herir al rival, resignando su 'ofensividad' a una maniobra o genialidad que pudiera germinar en uno de sus atacantes, algo que naciera de la nada. Tanta fue la carencia de recursos, que el verde vallecaucano iba a terminar los primeros 45 minutos sin un solo remate al arco, sin poder realizar una sola acción dentro del área de Cristian Vargas... ¿Cómo poder aspirar a ganar un partido de esta forma? ¿Cómo?
Para la etapa final Nacional iba a seguir atacando pero sin mayor claridad, insistía en llegar al gol con más fuerza que inteligencia. En Deportivo Cali, al parecer, el primer tiempo había dejado satisfechos al cuerpo técnico pues el menú no iba a variar y tampoco desde el banco pensaron en una receta distinta para, por lo menos, inquietar en campo rival. El partido transcurría y los argumentos ofensivos fueron invisibles. No había manera de pensar en un futuro gol, el ataque estuvo ausente y el conjunto carente de ambición. En el correr del cotejo Deportivo Cali nunca fijó una idea sobre el terreno de juego para edificar un poderío, para ser capaz de mirar por encima del hombro a un Nacional resquebrajado (en todos los sentidos).
El punto obtenido tras el 0-0 "no es malo", en palabras de Pelusso. Pero el punto aquí es qué seguirá en Deportivo Cali el día de mañana si hay aprobación tras una igualdad vacía en contenido; punto que se añade a la tabla pero no oculta las flaquezas; punto que sirve para señalar una versión futbolística lánguida, inofensiva e incapaz. Punto que ha dejado más dudas que certezas.

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